Giangiacomo Feltrinelli: el editor que quiso cambiar el mundo
Perfil

Giangiacomo Feltrinelli: el editor que quiso cambiar el mundo

Cosmopolita, políglota, entusiasta, idealista y creativo, Giangiacomo Feltrinelli fundó, en 1955, la editorial Feltrinelli con la idea de cam­biar el mundo con los libros. Su carácter innovador le otorgó gran libertad para desacralizar el mundo editorial y modernizarlo en tiempo récord, y su carácter político y antifascista le dio la convicción de que las ideas pueden ser fuerzas poderosas para transformar la sociedad.

Cosmopolita, políglota, entusiasta, idealista y creativo, Giangiacomo Feltrinelli fundó, en 1955, la editorial Feltrinelli con la idea de cam­biar el mundo con los libros. Su carácter innovador le otorgó gran libertad para desacralizar el mundo editorial y modernizarlo en tiempo récord, y su carácter político y antifascista le dio la convicción de que las ideas pueden ser fuerzas poderosas para transformar la sociedad.

Proveniente de una de las familias más destacadas de la burguesía in­dustrial y financiera de Milán y de Italia, fue un hombre profundamente de izquierdas que, desde su juventud, estuvo vinculado al Partido Comunista Italiano.

Giangiacomo Feltrinelli durante su participación en el congreso mundial contra la Guerra de Vietnam celebrado en Berlín en 1968. Giangiacomo Feltrinelli durante su participación en el congreso mundial contra la Guerra de Vietnam celebrado en Berlín en 1968.

Feltrinelli renovó el panorama literario de la época tanto con la publi­cación de autores como Jack Kerouac, Jorge Luis Borges, Saul Bellow, E. M. Forster, Giuseppe Tomasi di Lampedusa o Karen Blixen —más conocida por su pseudónimo, Isak Dinesen—, como con la de El Libro Rojo de Mao o los textos de Ho Chi Minh, así como con la de los títulos controvertidos como El aman­te de Lady Chatterley, los Trópicos de Henry Miller, y, por encima de todos, El doctor Zhivago, de Borís Pasternak.

Asimismo, modernizó el canon editorial a través de decisiones estra­tégicas como combinar las ediciones convencionales en cartoné con los libros de bolsillo, buscar nuevas formas de distribución a través de la venta en quioscos de prensa y abrir una red de librerías en toda Italia, en las que, para atraer a los clientes, colocó pinballs y máquinas de discos, celebró conciertos de música y vendió merchandising, como pins traídos de Lon­dres o el cartel del Che Guevara con la mítica fotografía de Alberto Korda.

Giangiacomo Feltrinelli en la Feria del libro de Frankfurt, 1959 Giangiacomo Feltrinelli en la Feria del libro de Frankfurt, 1959.

Sin duda fue una persona compleja y paradójica: el hijo de uno de los hombres más ricos de Italia que se hizo revolucionario; un comunista que acabó siendo el primer editor de El doctor Zhivago de Pasternak, a pesar de la oposición de la URSS, y de El Gatopardo de Lampedusa, rechazado por Mondadori y Einaudi y tildado de reaccionario por cierta izquierda.

En cualquier caso, Giangiacomo Feltrinelli fue un editor de prestigio internacional que buscó siempre los libros necesarios y un hombre que hizo lo imposible en pos de la literatura y la cultura.

James Baldwin y Giangiacomo Feltrinelli James Baldwin y Giangiacomo Feltrinelli.

El 14 de marzo de 1972 falleció a causa de una explosión junto a una torre de alta tensión. La investigación judicial concluyó que el editor murió durante un intento de sabotaje con dinamita, en el transcurso de una acción de protesta que debía, supuestamente, provocar un apagón eléctrico en la zona norte de Milán.

Más de medio siglo después de su muerte, su editorial continúa siendo uno de los referentes de la edición internacional, tras la labor desarrollada por su esposa Inge Feltrinelli y su hijo Carlo Feltrinelli, continuadores de su proyecto.

«¿Puede un editor cambiar el mundo? Puede publicar ciertos libros que entran a formar parte del mundo de los libros y que lo cambian con su presen­cia», reflexionaba Giangiacomo Feltrinelli en una entrevista publicada en la revista italiana King. «Mi esperanza quimérica […] es el libro que golpea, el libro que descoloca, el libro que “hace” algo a las personas que lo leen.» Defini­tivamente, militar por un mundo mejor es siempre «hacer cosas».